miércoles, 18 de mayo de 2016

Alegría y osadía


Si no tomamos la decisión de hacerlo, alguien lo habrá hecho por nosotros.

Les damos un significado a las cosas dependiendo de la valoración que tenga, muchos podríamos recordar nuestro primer juguete, nuestro primer beso, nuestro primer auto y así, podríamos hacer una lista de cosas o sucesos que han almacenado en nuestra memoria de forma positiva y nos acordamos de ella con mucho positivismo. De la misma forma, recordamos las cosas negativas y las cuales nos hicieron ser mejor persona, profesional, padre de familia, etc.

Pero una de las cosas que no podemos olvidar, son las decisiones que tomamos y que han influido positivamente en nuestra vida a esa parte podríamos llamarle Osadía.

Según la RAE, osadía significa: ATREVIMIENTO, RESOLUCIÓN.

El atrevimiento, como en otras ocasiones lo hemos mencionado, no es más que una toma de decisión sobre una acción a realizar la cual acarrea consecuencias. Muchas de estas positivas y en su gran mayoría negativas, principalmente porque muchas de los atrevimientos que nos esforzamos en realizar no terminan como nos gustaría que fuera. 

Esta es una de las razones por la cual el ser humano es un ser insatisfecho con las cosas y siempre buscará algo nuevo por descubrir o realizar. No fue suficiente llegar a la luna, sino que deseamos llegar a Marte o Jupiter o Saturno y así podría enumerar listas y listas de acciones por la cual la humanidad nunca se ha detenido y nunca se detendrá.

Todas estas decisiones están influenciadas por nuestro cerebro y su centro de placer, que está compuesto principalmente por elementos de la dopamina y la oxitocina, que son neurotransmisores para saciar las ansias de obtener o lograr algo en especifico. Cabe destacar que no son sólo esas características que influyen directamente en las decisiones, sino más bien un conjunto de elementos que funcionan a la vez.

Ahora bien, como hacemos que las decisiones se vuelvan en felicidad.

No es tan fácil como podríamos pensar pero de cierta manera todas las acciones nos llevan en búsqueda de esa felicidad que se encuentra ahí delante de nuestros ojos pero que muchas veces lo logramos percibir.

En todas partes existe el dolor, la miseria, la injusticia y un sin numero de quejas que podríamos enfrascarnos en toda nuestra vida en lamentarnos pero no llegaremos a conseguir nada. 

Esta combinación de alegría y osadía, tiende a ofrecernos a mirar las decisiones que tomamos de una mejor forma y no como una carga, como podríamos resumirlas:

  1. Que todas las decisiones tienen consecuencias, quizás no ahora, quizás no mañana pero si en un futuro no lejano y a su vez, habrá que responsabilizarse con la mejor de las oportunidades.
  2. En base a ello, la oportunidad de aprender nos exige a nosotros mismo ser mejores cada día, no hablamos de estar feliz todo el tiempo pero si de ver las cosas de una forma diferente, recuerden “no existe la cuchara”.
  3. La combinación de estos elementos nos llevará hacer más cosas y a tomar más decisiones versus a lo que se había hecho antes, nos volveremos más fuerte mentalmente hablando.


Lamentablemente no existe un manual para ser feliz pero tendremos toda una vida para descubrirla y aplicarla.

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