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jueves, 22 de noviembre de 2012

Focus Branding: Construir marcas escuchando.

 
Toma de: www.alotroladodelbranding.es
 
Las marcas las creamos para ofrecer una ventaja competitiva a nuestras empresas en un mercado concreto.
Pero la manera en que lo hacemos, en como construimos esta ventaja competitiva, nos clasifica en marcas enfocadas o marcas desenfocadas.
Las marcas desenfocadas son aquellas que siguen con un modelo tradicional del branding, basado puramente en el marketing.
Una idea de producto, de la que se construye una propuesta de valor y se intenta conectar con las diferentes posibles audiencias.
Actualmente eso es como matar moscas a cañonazos.
Hoy, las audiencias no están en el extremo de la cuerda esperando a que les hablemos, están en el centro de nuestra existencia hablándonos a nosotros.
 

Las marcas enfocadas, por el contrario, son aquellas que se construyen en base a las necesidades y deseos de los consumidores, que parten de un insight concreto y éstas responden con soluciones apropiadas, relevantes, que conectan con sus audiencias de una forma única.
Creando propuestas de valor que consigan posicionar a sus marcas dentro de un estilo de vida, o formar parte de la solución a una necesidad emocional.
Hoy, vamos a ver una de esas marcas que ha  conseguido construir por encima de sus productos, sobre un concepto para dar respuesta a los problemas de sus consumidores.

PHILIPS, y el Focus Branding
 
 

Fundada en 1891, hoy esta compañía holandesa cuenta con más de 120.000 trabajadores en todo el mundo. Una compañía que ha sabido hacer de su marca, su producto más exitoso.
Philips, es uno de los grandes ejemplos de Focus Branding, de marcas que han sido capaces de  entender su entorno y a sus audiencias, y proporcionar soluciones adecuadas conectando por encima de sus productos.
El proceso es, una vez más, de sentido común:
1. Se parte de un INSIGHT de consumidor. Una preocupación, aspiración, necesidad o deseo de los consumidores, que ponen de manifiesto las realidades de un mercado, categoría o segmento.
y
2. Se construye  posicionamiento adecuado para dar respuesta a este insight, desde un Territorio competitivo propio , a través de una propuesta de valor.
Tan sencillo como esto: Observar, escuchar, atender y proporcionar. Tal y como haría una madre con su hijo. Ver qué necesita y proporcionárselo.
Las marcas capaces de enfocar sus propuestas de valor a unas necesidades concretas de sus audiencias, son más eficientes y son capaces de gestionar mejor sus esfuerzos.
Por otro lado, son marcas que tienen la capacidad de poder construir propuestas flexibles que proporcionan elasticidad a la marca, y por lo tanto, ventajas competitivas frente a sus competidores, ya que no están ancladas a un producto, o categoría concreta.
 
En este caso Philips, pasó de ser una marca de electrónica, a una marca de soluciones sencillas para mejorar la vida de sus consumidores.
Desde el Insight: ‘Nuestra vida es demasiado compleja para productos complicados’, Philips decidió alinerase con su público objetivo y convertir este deseo, en su propuesta de valor.
Reducir la complejidad de la vida de las personas. Más allá de un producto concreto, se construye una filosofía, un estilo de vida de 'simplificación'.
Literalmente ‘Improving People lives through meaningful innovations’. Un compromiso para ofrecer soluciones avanzadas, fáciles de usar y diseñadas alrededor de las necesidades de todos nuestros usuarios.
 
 
Pero simplificar desde un territorio muy concreto: el diseño. Philips abanderó, siguiendo la estela de Apple, la creación de vidas sencillas a través del diseño. 
Diseñando soluciones sencillas, eficaces y funcionales que se centraran en los problemas de las personas. People Focus Design.
Este tipo de marcas, utiliza el Focus Branding, para poner al consumidor en el centro de su discurso, creando significados relevantes para ellos, que les proporciona un beneficio emocional más allá de un producto, respondiendo a una preocupación concreta del mismo (insight).
Marcas como BIC, IKEA, APPLE o NIKE, son grande ejemplos de Focus Branding.
 
 

A través de su propuesta de valor ‘Sense and Simplicity’, Philips es capaz de ayudarnos en nuestro afeitado diario, como en nuestro entretenimiento, vida cotidiana en el hogar o mejorando nuestra salud con innovaciones sanitarias. O lo que es lo mismo, es capaz de vender un TV, una radio, una bombilla, una máquina de afeitar o un escaner de ultrasonidos.
Construyendo su propuesta de valor, desde el insight más profundo de su audiencia:
Sense -> Las personas
Simplicity -> Facilitar sus vidas
Crear significados relevantes para tus consumidores, pasa por escuchar, construir y adaptar.
En fin, escuchar a alguien permite iniciar una conversación.
 
 

lunes, 5 de noviembre de 2012

El negocio de las percepciones

Tomado de ForoAlfa
Publicado el 31/10/2012
Por: JUANJO JUNOY




Comunicar es crear percepciones. Y en las percepciones es clave la experiencia previa. Si no conocemos a nuestra audiencia, no podemos garantizar el éxito de nuestros mensajes.Todo lo que hacemos: la manera en que nos comportamos, los amigos que elegimos, nuestra forma de vestir, lo que bebemos y lo que comemos, tiene que ver con nuestra manera de percibir al mundo, de entenderlo. «Percepción contra realidad», decía un viejo anuncio de la revista Rolling Stone. Y aunque ellos se referían a que la percepción que se tenía de sus lectores no necesariamente correspondía con la realidad de los mismos, lo que hicieron fue tocar un tema profundamente real y pertinente.

Percibir es un proceso

La percepción es un proceso por el cual nos formamos una idea del mundo que nos rodea. Y es un proceso muy personal. Ya lo decía Shakespeare: «nada es real, nada es mentira, todo depende del cristal con que se mire». La percepción se integra por una mezcla entre los estímulos que percibimos a través de los sentidos y la experiencia que tenemos, anterior a la captación de dichos estímulos. Por ejemplo, una persona que ha sido rechazada de una Universidad en específico, nunca verá igual los anuncios de la misma universidad. Le parecerán exagerados o tal vez presuntuosos, pero no los verá de la misma manera en que los lee un estudiante recién salido del bachillerato. Así pasa con los shampoos, los desodorantes o cualquier otro producto que veamos anunciado. Nuestra experiencia previa determina la reacción que tenemos frente a lo que vemos.
En la comunicación comercial, es decir, en la publicidad y el diseño, nos dedicamos a crear percepciones. A transmitir mensajes que serán percibidos de una manera u otra dependiendo de las características de nuestra audiencia. Y, para ser sinceros, pocas veces los tomamos en cuenta a ellos. En general, el proceso de creación surge del creador hacia afuera. Es un proceso en el que tomamos en cuenta las necesidades de nuestros clientes, sus objetivos, su personalidad, y las tamizamos con nuestros conocimientos de diseño o comunicación para crear un producto final, ya sea un anuncio, un logotipo o un póster. Pero muchas veces nos olvidamos de la audiencia, del consumidor, del lector. Y él (o ella) son en realidad una parte fundamental del proceso de comunicación. Porque ellos van a recibir nuestro mensaje, los estímulos de color, texto e imagen que les enviemos y los van a seleccionar, organizar e interpretar de acuerdo a sus experiencias previas. Se formarán una imagen mental de lo que les dijimos que estará muy determinada por lo que ellos mismos son; por lo que piensan, por sus prejuicios, por la experiencia que han tenido anteriormente con el producto que les estamos anunciando.

Antes lo creíamos todo, ahora no

En los años sesenta la publicidad podía decir cualquier cosa y la gente le creía. Hoy ya no sucede lo mismo. La audiencia con la que hablamos está muy entrenada para decodificar nuestros mensajes. Han visto miles de anuncios y ya no se creen todo lo que les decimos. Eso requiere transformar nuestra manera de hablar, nuestros mensajes y los códigos que empleamos. Un color puede representar una cosa para ciertas personas y todo lo contrario para otras. El blanco, por ejemplo, es símbolo de pureza para unos y el color del luto para otros.¿A qué quiero llegar con esto? A algo muy sencillo y a la vez muy complejo. Quiero enfatizar la importancia de conocer a tu audiencia cuando hagas comunicación para ellos. Puede parecer obvio pero muchas veces no lo hacemos. Los mensajes, o la comunicación, comienzan en el emisor pero siempre tienen un receptor. Y en el caso del diseño y la publicidad, buscamos que el receptor responda. No hacemos mensajes porque sí. Tenemos objetivos muy claros como incrementar las ventas de un producto o facilitar, digamos, el empleo de una máquina de medicina nuclear (en el caso de los diseñadores de interfaces). 

Y nuestros objetivos dependen casi siempre de la reacción de la audiencia. Si no la conocemos, si no sabemos cómo perciben el mundo, no podremos llegar a cumplir con lo que pretendemos.

Conoce a tu consumidor

Las técnicas de comunicación deben estar siempre evolucionando, porque la gente evoluciona y cambia todos los días. Y cada mensaje que les enviamos y que es procesado e integrado a su experiencia, vuelve más compleja la decodificación del siguiente mensaje. Ya nadie puede ver de la misma manera a los desodorantes después de haber visto un anuncio de Axe, por ejemplo. Es una tontería y una trivialidad, estoy de acuerdo, pero modifica nuestra manera de ver el mundo, nuestras aspiraciones, nuestro entendimiento de todo.

El contexto es importante. Es lo que en psicología se conoce como «priming», o bien, inducir. Se ha demostrado en experimentos que si a la gente se le expone a imágenes de dinero, tiende a ser más individualista en sus elecciones posteriores. O, por ejemplo, si se les pide que digan una mentira por teléfono, estarán más dispuestos después a comprar enjuague bucal; si se les pide que mientan por correo electronico, estarán más dispuestos a comprar jabón, para limpiarse las manos.1

En ese sentido, es posible crear mensajes que tengan una intención específica. El tamaño y los materiales con que está hecho un empaque nos pueden inducir a determinar la calidad del producto que contiene. Si es muy grande y de plástico, el producto debe ser más barato que si el empaque es pequeño y de cristal, por ejemplo. Es un caso de inducción, de manejo de las percepciones de acuerdo con nuestras experiencias previas. Y eso es sólo el envoltorio. Imaginen los efectos que puede llegar a tener el lugar en el que lo vendemos, o el papel en el que está impreso el póster con que lo anunciamos. O el medio en el que está expuesto. 

No es lo mismo anunciarse en un periódico amarillista, como el Sun, que en uno de prestigio como The Economist. Este es un negocio de percepciones. Un negocio en el que pretendemos que la gente diga: «¡Ah! Con este producto me voy a sentir mejor», o «voy a ser más eficiente», o lo que sea que les estemos vendiendo, según el caso. «Conoce a tu consumidor como a ti mismo», sería la nueva máxima. Porque él te va a percibir como tiene que percibirte, y no como quieres que te perciba.

1.Thinking fast and slow. Daniel Kahneman.