martes, 9 de junio de 2015

El oficio del diseñador gráfico

Por: Ricardo Wilson

Fuente: ifpaginasweb.com

Tiempo atrás pregunte a un grupo de nuevos alumnos el por que querían estudiar diseño, las respuestas fueron varias y la verdad, inesperadas: ‘Porque me gusta dibujar’ dijo uno, ’porque podremos trabajar en la computadora’ dijo otra, y no seria para mi un problema mayor de concepción general hasta que uno me contesto ‘es porque soy creativo’, algo que sin lugar a dudas haría revolcar en su tumba a grandes maestros como Otl Aicher.

Muchas preguntas surgen en el día a día, y una de ellas es la que más me pesa, ¿cual es nuestro verdadero oficio? Para hablar de qué deberíamos estar haciendo primero es fundamental hablar sobre algunas percepciones que se tienen acerca del profesional en si, y ojo, una visión netamente local, porque habrán casos en otros lares que estas percepciones serán completamente distintas.

Por el manejo con clientes y por simples conversaciones con amigos durante los años he podido ir armando un perfil sobre las concepciones que se tienen acerca de un D.G. y la verdad que en un global de opiniones y de manera general se puede percibir que existen prejuicios sociales que han logrado producir muchos daños en la concepción real de ser un Diseñador Gráfico, hay una idea común y muy falsa acerca de la profesión, la idea de que por ser ‘creativos’ es que estamos en esto, y es esa idea la que a final de cuentas desemboca en muchos más problemas y a la final, el irrespeto total hacia lo que somos y lo que hacemos.

El ser creativo es un rasgo de personalidad y no nos debe definir como profesionales, la creatividad llega como parte de un proceso estructurado de pensamiento, no nos pega en la cabeza de repente, porque hasta para los señores publicistas, llegar a una idea ‘creativa’ les toma tiempo de pensamiento, no se acuestan en el piso a esperar que llegue. Ojo, y no solo eso, la creatividad puede ser parte de cualquier profesión por eso mismo, porque es un rasgo de personalidad y no algo que viene con la profesión.

Dentro de este camino lleno de prejuicios y de irrespeto tenemos como consecuencia de que algunos clientes tengan la idea de que solo hacemos dibujitos o que sabemos usar bien la computadora, y que por eso no deberían pagarnos lo que pedimos, y que aún así al ser contratados se toman decisiones en base al gusto del mismo cliente sin considerar nuestra preparación y que lo que se propone es la solución. No generalizo en este punto, porque hay clientes y hay clientes también, pero con años de experiencia en esto he podido encontrarme con ambos.

Fuente: alfredovela.wordpress.com

Con el pasar del tiempo se ha vendido mal la profesión, y ese encaminamiento hacia el ser creativo ha venido afectando la muchas cosas, y gracias a ese perdido respeto es muy común que a nosotros se nos pidan cosas con el fatídico término ‘para ayer’ y cuando eso es una verdadera falta de respeto hacia lo que hacemos, porque no somos seres nocturnos, tenemos que dormir la misma cantidad de horas que el resto, porque somos personas que tienen vida social, porque no dependemos de ninguna sustancia psicotrópica para crear y comunicar, no somos adictos a la comida chatarra, no somos ninguna especie de mago que puede hacer aparecer cosas de la nada de un rato para otro y peor aún, no somos personas que solo estudiamos bachillerato para ser considerados la ultima rueda del coche de un departamento de diseño dentro de cualquier agencia. Si usted siente que si lo es y entra dentro de cualquiera de estas características, le invito a dejar de leer y seguir con su visión de la profesión.

Tengan presente que nadie paga extra por un rasgo de personalidad, de ahí también la pérdida del respeto hacia la profesión, de parte del resto y de nosotros mismos hacia la sociedad.

Es ahí cuando el oficio del diseñador pasa a cumplir los designios del cliente y no a resolver un problema de comunicación, cuando diseñamos por necesidad y aceptamos proyectos que no queremos o de los cuales no compartimos principios éticos, cuando la estructura de un proyecto se derrumba por el sesgo del gusto, cuando no defendemos lo que hacemos por temor a ‘perder la cuenta’ y cuando el desvelarse o trasnochar se vuelve parte del día a día y con una sonrisa fingida contestamos después ‘Es que así toca’, es ahí cuando estamos perdiendo la verdadera razón de nuestro oficio, y mucho más importante, el respeto hacia esta.

Hemos estudiado para ejercer la profesión, nos hemos preparado para esto, no es un simple destello de creatividad, no es un simple trasnoche, por eso a la larga se fundamenta en que el cliente no confía en nosotros por esas concepciones, y al no confiar no se termina de desarrollar por completo el ser Diseñador Gráfico.

Señores, no se ustedes, pero yo no me queme las pestañas durante tanto tiempo para todo esto. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A la final nunca dijiste que SI es un diseñador gráfico !???

Mauricio Arboleda Acosta dijo...

Este fue más un análisis sobre el oficio del diseñador gráfico.